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Recuperación del suelo pélvico después del parto: cuándo empezar y qué esperar

Equipo Clínicas FAMED 9 min de lectura

Después del parto, toda la atención se dirige —con razón— al bebé. Las primeras semanas pasan entre tomas, noches cortas y visitas, y el propio cuerpo queda en segundo plano. Hasta que un día, al estornudar, al coger en brazos al pequeño o al intentar volver a correr, aparece un escape de orina, una sensación de pesadez o una molestia que no estaba antes.

Son situaciones muy habituales, pero eso no quiere decir que haya que resignarse a ellas. El suelo pélvico es un conjunto de músculos que, como cualquier otro, puede recuperarse y fortalecerse con el trabajo adecuado. Y cuanto antes se valora, más fácil resulta orientar esa recuperación.

Qué le ocurre al suelo pélvico durante el embarazo y el parto

El suelo pélvico es la musculatura que cierra la pelvis por abajo y sostiene la vejiga, el útero y el recto. Participa en la continencia de orina y gases, en la estabilidad del tronco y en la vida sexual.

Durante el embarazo soporta un peso creciente durante meses, mientras los cambios hormonales hacen los tejidos más elásticos. En el parto vaginal, además, estos músculos se estiran de forma considerable para permitir la salida del bebé, y pueden verse afectados por desgarros o una episiotomía. Por eso es lógico que después necesiten un tiempo —y a veces ayuda— para recuperar su fuerza y su coordinación.

Un dato que se suele olvidar: la cesárea no «protege» por completo el suelo pélvico. La carga del embarazo ya ha estado ahí durante meses, y la cicatriz abdominal también merece atención.

Señales de que conviene una valoración

Algunas molestias son esperables en los primeros días y semanas. Pero si alguna de estas situaciones persiste o te preocupa, es recomendable que lo valore un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico:

  • Escapes de orina al toser, estornudar, reír, cargar peso o hacer ejercicio.
  • Urgencia: ganas repentinas de orinar difíciles de controlar.
  • Dificultad para controlar los gases.
  • Sensación de pesadez o de bulto en la zona vaginal, sobre todo al final del día.
  • Dolor en las relaciones sexuales una vez retomadas.
  • Molestias, tirantez o sensibilidad en la cicatriz de la episiotomía, de un desgarro o de la cesárea.
  • Un abdomen que no termina de recolocarse o que forma un abultamiento en la línea media al incorporarte.
  • Dolor lumbar o pélvico que no mejora.

Ante sangrado abundante, fiebre, dolor intenso o signos de infección en una herida, lo que corresponde es contactar de inmediato con tu ginecólogo, tu matrona o un servicio de urgencias.

Cuándo empezar

En las primeras semanas lo prioritario es descansar, cicatrizar y adaptarse a la nueva rutina. Durante ese periodo suelen recomendarse cosas sencillas: caminar de forma progresiva, cuidar la postura al dar el pecho o al coger al bebé, evitar cargar pesos innecesarios y, si no hay molestias ni indicación en contra, empezar a tomar conciencia de la respiración y de una activación suave del suelo pélvico.

La valoración de suelo pélvico se suele plantear, de forma orientativa, a partir de las seis semanas, una vez realizada la revisión con tu ginecólogo o matrona. No es imprescindible tener síntomas para hacerla: muchas mujeres la hacen precisamente para saber en qué punto están antes de retomar el deporte o los esfuerzos.

En qué consiste la rehabilitación

La valoración

Empieza con una conversación sobre tu embarazo, tu parto y tus síntomas, seguida de una exploración de la musculatura del suelo pélvico y de la pared abdominal. Permite conocer la fuerza, el tono y la coordinación de los músculos, el estado de las cicatrices y si existe diástasis abdominal. Todo se explica antes y durante el proceso, y se adapta a tu comodidad.

El entrenamiento del suelo pélvico

El tratamiento con mayor respaldo científico es el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico, supervisado por un profesional. No se trata solo de «hacer Kegel»: muchas mujeres creen que contraen bien estos músculos y, en realidad, empujan hacia abajo o compensan con otros. Aprender a hacerlo correctamente y progresar la dificultad de forma pautada marca la diferencia.

Abdomen y diástasis

La diástasis abdominal —la separación de los rectos del abdomen— es muy frecuente tras el embarazo y en muchos casos mejora de forma natural durante los primeros meses. Cuando no es así, se trabaja con ejercicio específico para recuperar la función de la faja abdominal, coordinada con la respiración y con el suelo pélvico. En este trabajo, los hipopresivos pueden incorporarse como complemento, siempre dentro de un programa más amplio.

Cicatrices

Las cicatrices de la episiotomía, de los desgarros o de la cesárea pueden quedar adheridas, sensibles o dolorosas. La terapia manual sobre la cicatriz ayuda a mejorar su movilidad y a reducir las molestias, y también se enseña a la paciente a trabajarla en casa.

Vuelta al ejercicio

Retomar el deporte es una de las preguntas más habituales. Las actividades de impacto, como correr o saltar, y los ejercicios que aumentan mucho la presión abdominal requieren que el suelo pélvico esté preparado para soportarlos. Como referencia, las recomendaciones actuales sitúan la vuelta a la carrera no antes de unas doce semanas tras el parto y después de comprobar que la musculatura lo tolera. Una vuelta progresiva y supervisada reduce el riesgo de que aparezcan escapes o molestias.

La recuperación postparto en Clínicas FAMED

En nuestra unidad de Suelo pélvico acompañamos a la mujer antes y después del parto. En el postparto realizamos la valoración completa y guiamos la rehabilitación del suelo pélvico y del abdomen, el tratamiento de la diástasis, de la episiotomía dolorosa y de la cicatriz de cesárea, y la vuelta segura al ejercicio. Cuando encaja con el caso, complementamos el tratamiento con nuestras clases de Pilates terapéutico e hipopresivos, en grupos reducidos y dirigidas por fisioterapeutas.

También acompañamos la primera etapa de la maternidad con talleres de estimulación y masaje del bebé y el tratamiento de los cólicos del lactante. Atendemos en nuestras dos sedes, Coslada y Torrelodones.

Si has sido mamá hace poco —o no tan poco— y notas que algo no es como antes, pide tu valoración de suelo pélvico. Nunca es tarde para empezar.

Resumen: suelo pélvico después del parto

El suelo pélvico soporta una carga importante durante el embarazo y puede verse afectado por el parto, tanto vaginal como por cesárea. Tras dar a luz son frecuentes los escapes de orina, la sensación de pesadez, las molestias en las cicatrices, el dolor en las relaciones y la diástasis abdominal; son habituales, pero tienen tratamiento y no deben normalizarse si persisten.

La valoración de suelo pélvico se suele recomendar, de forma orientativa, a partir de las seis semanas tras el parto y después de la revisión con el ginecólogo o la matrona. La rehabilitación incluye el entrenamiento supervisado de la musculatura del suelo pélvico —el tratamiento con mayor respaldo—, el trabajo abdominal y de la diástasis, la terapia de cicatrices y una vuelta progresiva al ejercicio, con la carrera no antes de unas doce semanas como referencia. En Clínicas FAMED (Coslada y Torrelodones) acompañamos todo el proceso de recuperación postparto con fisioterapeutas especializados en suelo pélvico.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo debo hacer la valoración del suelo pélvico tras el parto?

De forma orientativa, a partir de las seis semanas, cuando ya se ha hecho la revisión con tu ginecólogo o matrona y los tejidos han tenido tiempo de cicatrizar. Si antes de ese momento tienes dolor importante, escapes intensos o cualquier síntoma que te preocupe, consulta con tu equipo médico sin esperar.

Si he tenido una cesárea, ¿también necesito revisar el suelo pélvico?

Sí, es recomendable. El embarazo por sí mismo supone meses de carga sobre el suelo pélvico y la pared abdominal, independientemente del tipo de parto. Además, la cicatriz de la cesárea puede beneficiarse de tratamiento si queda adherida, sensible o molesta.

¿Es normal que se escape la orina después de dar a luz?

Es frecuente en las primeras semanas, pero frecuente no significa normal ni definitivo. Si los escapes continúan pasadas unas semanas, o aparecen al toser, estornudar, reír o hacer ejercicio, conviene una valoración: es una de las situaciones en las que la fisioterapia de suelo pélvico tiene más que aportar.

¿Qué es la diástasis abdominal?

Es la separación de los dos músculos rectos del abdomen por el estiramiento de la línea media durante el embarazo. Es muy habitual y en muchos casos mejora de forma natural en los primeros meses. Cuando no lo hace, o se acompaña de dolor lumbar o de un abultamiento al incorporarse, se trabaja con ejercicio específico y supervisado.

¿Cuándo puedo volver a correr o a hacer abdominales?

No hay una fecha igual para todas, porque depende del parto y de cómo esté tu suelo pélvico y tu abdomen. Como referencia, las recomendaciones actuales sitúan la vuelta a la carrera no antes de unas doce semanas y tras comprobar que el suelo pélvico tolera el impacto. Por eso es útil hacer una valoración antes de retomar ejercicios de impacto o de mucha presión abdominal.

¿Los hipopresivos sirven para recuperar el suelo pélvico tras el parto?

Pueden ser un complemento interesante dentro de un programa más amplio, pero el tratamiento con mayor respaldo es el entrenamiento específico de la musculatura del suelo pélvico, bien aprendido y supervisado. En la valoración se decide qué combinación encaja con cada caso.

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