Los ejercicios hipopresivos se han popularizado mucho como solución para el suelo pélvico, el abdomen tras el parto o la postura. Como en todo, conviene separar lo que la evidencia respalda de lo que es marketing. Te lo contamos con honestidad.
¿Qué son los hipopresivos?
Son ejercicios que combinan determinadas posturas con una técnica respiratoria (una apnea espiratoria con apertura de las costillas) que reduce la presión dentro del abdomen y provoca una activación refleja de la faja abdominal profunda y del suelo pélvico. Se realizan en clases dirigidas por fisioterapeutas.
Lo primero: la evidencia más fuerte
Cuando existe una disfunción del suelo pélvico —como la incontinencia urinaria de esfuerzo—, el tratamiento de primera línea, con la evidencia más sólida, es el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico (EMSP) supervisado: ejercicios específicos de contracción de esa musculatura, bien aprendidos y realizados de forma constante. Es lo que recomiendan las guías clínicas.
¿Y los hipopresivos?
Los hipopresivos pueden ser un complemento útil dentro de un programa más amplio: muchas personas refieren mejoras en la conciencia corporal, la postura y la activación de la faja abdominal. Sin embargo, la evidencia científica que los compara con el EMSP es todavía limitada y de calidad variable, y no han demostrado ser superiores al entrenamiento clásico del suelo pélvico para tratar la incontinencia.
La conclusión razonable: los hipopresivos no sustituyen al entrenamiento del suelo pélvico cuando hay una disfunción, pero pueden sumar como parte de un abordaje global y bien guiado.
¿Para quién pueden ser interesantes?
- Como complemento en la recuperación del postparto y el trabajo de la diástasis abdominal, dentro de un plan supervisado.
- Para mejorar la conciencia postural y la activación del core.
- Para personas que buscan ejercicio de bajo impacto guiado por profesionales.
Importante: existen situaciones en las que no están indicados (por ejemplo, en el embarazo o con la tensión arterial mal controlada), por lo que deben realizarse siempre tras una valoración y con supervisión de un fisioterapeuta.
¿Y el Pilates?
El Pilates terapéutico cuenta con evidencia moderada de beneficio para el dolor lumbar inespecífico y para mejorar fuerza, flexibilidad y control postural. Al igual que los hipopresivos, su valor está en realizarlo bien, de forma individualizada y constante.
En Clínicas FAMED impartimos pilates terapéutico e hipopresivos en grupos reducidos dirigidos por fisioterapeutas, y los integramos —cuando procede— con la fisioterapia de suelo pélvico. ¿Quieres saber qué te conviene a ti? Pide tu valoración en Coslada o Torrelodones.
Contenido informativo. No sustituye la valoración de un profesional sanitario.
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